Las opiniones son controversiales cuando se trata de la enseñanza de una lengua externa a la materna
en un niño. Sobre todo, los puntos de vista son diferentes entre los propios padres de familia, docentes
y expertos psicólogos.
Algunas veces se tiene la idea de que enseñar a un pequeño un segundo idioma, creará conflictos
conceptuales o que retrasará su desarrollo lingüístico. Sin embargo la experiencia y los expertos
sostienen que los niños que desde temprana edad son expuestos a uno o varios idiomas, desarrollan
más la creatividad y procuran incluso mejores habilidades para la solución de problemas que pudieran
tener. Físicamente este concepto se justifica porque enfrentarse a estructurar y expresarse en otro
idioma, reprograma los circuitos cerebrales y sus pensamientos se vuelven más complejos. Durante su
crecimiento esta característica le servirá al niño hasta su educación profesional o incluso para aprender
otras lenguas.
De acuerdo con lo anterior, el aprendizaje bilingüe no delega entonces ningún tipo de dificultad
gramatical ni retrasos con el aprendizaje. Lo más importante es que en los niños debe hacerse de forma
habitual y mientras sea a edades más tempranas mejor, es decir que los especialistas afirman que es
mucho más beneficioso el estudio y práctica desde que el niño comienza a hablar, pues permitirá el
dominio de los idiomas en forma natural.
Las tareas de enseñanza se pueden facilitar ya que en la mayoría de los colegios particulares, el
aprendizaje de un idioma se ha vuelto indispensable. En las escuelas bilingües, el inglés por ser el
más común es el más recurrente, aunque hay escuelas que incluso son trilingües, aumentando el
francés como una lengua de dominio internacional. Colegios que pertenecen a culturas específicas
como el alemán o japonés los incluyen también en su oferta educativa.
En el sistema educativo mexicano, no es obligatorio la enseñanza de otro idioma en los niveles
preescolar y durante los seis años de primaria, por lo que las escuelas públicas no incluyen esa
materia. Es hasta la secundaria cuando el niño ya tiene once o doce años, que en la currícula va
implícita la asignatura inglés. En los colegios privados aunque no es obligatorio, se da por hecho que
son escuelas bilingües.
Para los adolescentes mexicanos que han estudiado en escuelas oficiales, es una desventaja no haber
tenido contacto con otro idioma en su infancia, ya que se recomienda que como los niños tienen una
capacidad natural de aprender la lengua materna hasta los seis años, les es más fácil asimilar otro
idioma a esa edad.
Al ingresar a primaria, en varias escuelas bilingües se dividen las materias y algunas sólo son en
inglés y otras en español, o incluso los mismos contenidos son primero en español y posteriormente se
repiten en inglés. Con ello se pretende que el segundo idioma no sacrifique la calidad del aprendizaje,
ni la cantidad de contenidos.

En lo que se refiere al desarrollo social del niño, éste se torna favorable ya que el ser bilingüe le provee
de seguridad y confianza en su identidad, lo que le permite mantener una autoestima alta.
Obviamente la comunicación es más fluida, obtiene mayor tolerancia y se torna más decisivo al viajar y
conocer nuevos países con lo que también adquiere mayor riqueza cultural. Y por supuesto, es una
inversión que le permitirá un provechoso futuro profesional.
Otro factor importante a considerar para que el aprendizaje sea más enriquecedor, son las estrategias
que los docentes utilizan en la enseñanza. Al igual que en la educación, estas técnicas o métodos
deben ser actualizados constantemente, con ello se optimizan los recursos y el aprovechamiento es
mayor, sobre todo también si se toman en cuenta las necesidades que los propios estudiantes tienen y
no se torna la instrucción en forma impositiva. Incluso son muy recomendables las actividades lúdicas
que le permitan aprender jugando.
El apoyo en casa también es importante, pero de antemano diferenciando si en la familia dominan el
idioma extra o no, ya que puede resultar contraproducente si los padres no lo hablan correctamente
produciendo confusión en los términos y/o aplicaciones. En cambio, si los padres dominan el idioma
será fácil hablarle siempre en ese lengua y desarrollar las actividades diarias para que el lenguaje forme
parte de su cotidianidad.

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