Montessori en león

Como en muchos estados de nuestra república, la educación actualmente está siendo modificada en
razón de nuevos parámetros exigentes de esta sociedad moderna. Así como muchas otras alternativas
educativas, el sistema Montessori en León Guanajuato brinda muchas ventajas sobre la educación
tradicional.
Esta educación tradicional a la que por décadas hemos estado acostumbrados, hoy día se caracteriza
por una pasividad y una superficialidad que no corresponde a las necesidades propias de nuestra
sociedad y sobre todo, que no corresponde a las necesidades e intereses que el niño por naturaleza
tiene.
La figura representativa de una escuela tradicional fue siempre el maestro, un adulto quien a su criterio
y regido por un sistema, tiene un papel activo en el desarrollo enseñanza-aprendizaje. El maestro tiene

una gran responsabilidad: enseñar, y para ello desempeñará un rol dominante y autoritario, de tal forma
que el niño se convierte sólo en un ser pasivo y conducido hacia conocimientos limitados.
Año con año, la Secretaría de Educación Pública modifica los contenidos y temas que se aprenderán en
clase, pero por qué no hay este cambio también en el formato para transmitir estos conocimientos. La
educación realmente se ha transformado muy poco y solamente en centros particulares toman la
iniciativa de educar bajo nuevas alternativas.
En Montessori el estudiante es un ser activo que experimenta, colabora y practica, bajo la guía y
observación de su maestro, quien auxilia el libre y espontáneo desarrollo del niño. La educación en este
caso se conceptualiza como un proceso que desarrolla condiciones creadoras.
Si bien Montessori no es un método nuevo (hace más de cien años que se implementó por primera
vez), hay corrientes educativas que proponen desarrollar la imaginación, la creatividad y la iniciativa a
través de la investigación, la experimentación, el fomento de la autodisciplina y el respeto a la
individualidad de cada niño.
Muchos estudios internacionales se han realizado y se ha llegado a la conclusión de que cuando un
niño posee una estructura sólida en su autoestima, su sentido de responsabilidad hacia el trabajo y la
predicción de éxito en el mismo, son mayores. Los niños Montessori al realizar actividades no
competitivas, precisamente desarrollan una confianza en su propia imagen, esa confianza que les
ayudará a enfrentar los retos y cambios futuros.
Un estudiante en Montessori, aprende a trabajar por decisión propia ya sea de forma individual o grupal,
pero en ambos casos con un alto sentido de responsabilidad. Diariamente en su cotidianidad, se
enfrentan a problemas y situaciones que ellos mismos resuelven, manejan su propio tiempo,
intercambian ideas y seleccionan alternativas.
En las escuelas tradicionales se considera que las capacidades de atención y esfuerzo de cada
estudiante son medibles y estos parámetros formarán su inteligencia a través también de la transmisión
de los conocimientos que brinda el maestro, bajo un mismo esquema a un grupo de niños
aparentemente homogéneo. El maestro frente a esa clase, enseña en forma grupal y el avance es
colectivo y aparentemente el mismo, sin embargo como las capacidades de los niños son diferentes,
aún con la mejor disposición y experiencia del maestro, habrá niños que no comprenden al igual que
sus compañeros.
En el Método Montessori, los estudiantes trabajan en forma independiente y bajo sus propios
parámetros participando activamente en su propio proceso desarrollo-aprendizaje; de esta manera se
dirigen con inteligencia y eligen con la libertad que han conquistado ellos mismos con su
responsabilidad y autodisciplina.
El trabajo del adulto como maestro, es una guía que no sólo se dedica a transmitir conocimientos y
enseñar disciplina, sino que debe conducir al estudiante para que individualmente conozca y alcance su
disciplina interna con la libertad que ha conquistado.
Para entender un poco más estos conceptos y los límites entre libertad y disciplina, citaremos en
palabras de María Montessori:
“Si la disciplina se funda en la libertad, la disciplina misma debe ser necesariamente activa. No
consideramos a un individuo disciplinado sólo cuando se lo ha reducido artificialmente al silencio como
a un mudo, o inmóvil como un paralítico. Éste es un individuo aniquilado, no disciplinado. Llamamos a
un individuo disciplinado cuando es dueño de sí mismo, y puede, por lo tanto, regular su propia
conducta cuando resulte necesario para seguir alguna norma de vida”.

Deja un comentario

Close Menu